En los países de América Central, América del Sur y el Caribe, se ha producido un aumento espectacular de la obesidad, el síndrome metabólico, la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular en las últimas décadas. La evidencia epidemiológica destaca una correlación constante entre la obesidad y la hipertensión, y la presencia de obesidad predispone a un individuo a un mayor riesgo de hipertensión, aunque los mecanismos siguen sin estar claros.
La obesidad y la hipertensión son dos impulsores clave del continuo de la enfermedad cardio-renal, y los pacientes con riesgo cardiovascular incontrolado en la mediana edad probablemente tendrán un mayor riesgo de resultados clínicos cardiovasculares y renales en la vejez. Este artículo resume el estado actual de la prevalencia y consecuencias de la obesidad y la hipertensión en América Latina, con el objetivo de iniciar un llamado a la acción a todos los actores para una mayor implementación de las estrategias de prevención primaria, particularmente en los jóvenes.
En Latinoamérica, la HTA causa 13 % de las muertes y se le puede atribuir un 5.1 % de los años de vida ajustados por discapacidad. En adultos latinoamericanos la prevalencia de la hipertensión ocurre entre 26 % y 42 %. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) (2012), la prevalencia de HTA en México fue de 31.5 % (IC 95 % 29.8 - 33.1); en adultos con obesidad ésta aumenta 42.3 % (IC 95 % 39.4 - 45.3). En el 2006, la prevalencia de HTA en el estado de Durango, por diagnóstico médico previo en personas de 20 años o más fue de 18.5 %. Actualmente la prevalencia es del 19 %, ambos valores por encima de la media nacional reportada en 2012, que fue de 15.9 %.
¿Qué son el sobrepeso y la obesidad y cómo afectan a la presión arterial?
El sobrepeso ocurre cuando el índice de masa corporal es igual o mayor a 25 kg/m2. Por su parte, la obesidad es cuando el índice de masa corporal es igual o superior a 30 kg/m2. Tanto la obesidad como el sobrepeso se consideran los factores ambientales desencadenantes más importantes de todos los implicados en la aparición de la hipertensión.
En los obesos, la prevalencia de HTA es mayor, de ahí que la asociación entre obesidad y riesgo cardiovascular esté claramente establecida. La OMS considera que el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) puede iniciar a edades tempranas, su origen es multifactorial y tiene una relación inversa con la educación; está reconocido como una epidemia no transmisible de una enfermedad crónico-degenerativa. La obesidad resulta de una compleja interacción entre genes y ambiente, que se caracteriza por un desequilibrio de energía debido a un estilo de vida sedentario, un consumo excesivo de energía o ambos, influenciados por factores celulares, moleculares, metabólicos, sociales y psicológicos.
Importancia de la dieta para reducir la hipertensión arterial.
La reducción ponderal como medida para un mejor control no farmacológico de la tensión arterial se basará en la dieta y la actividad física. La dieta debe ser baja en sal. Se debe reducir el consumo de alcohol. Los alimentos que se deben comer más son los propios de la dieta mediterránea: frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales, legumbres, lácteos desnatados, carne blanca, pescado azul, aceite de oliva y frutos secos. Se debe restringir el consumo de grasas saturadas de origen animal y vegetal. Los estudios no han demostrado de manera fehaciente que la supresión del consumo de café mejore significativamente las cifres de tensión arterial. La Dieta también ayuda provenir y/o bajar la obesidad.
¿Qué relación hay entre la actividad física y la presión arterial?
Se recomienda también una actividad física moderada adecuada a la edad. Las actividades aeróbicas (nadar, correr, caminar, ir en bicicleta, remar) es recomendable realizarlas durante unos 20 minutos. Se deben hacer de 3 a 5 veces por semana. La frecuencia cardiaca máxima (FCM) obtenida de restar la edad a 220 debe estar entre 60% y 90% de intensidad.
Además de las modificaciones de hábitos que han demostrado que mejoran las cifras de tensión arterial, en general siempre se debe instaurar a la vez un tratamiento farmacológico. De las múltiples opciones que existen será el médico el que elija la más adecuada para cada paciente. Se comenzará con un solo fármaco. Con el paso de los controles de tensión arterial, se añadirán más medicamentos. Las personas mayores de 40 años se deben hacer un control cada dos años. Si tienen cefaleas o mareos sin motivo, deben acudir a su médico.





